La electroencefalografía (EEG) aplicada a la anestesia representa una herramienta clave para comprender en tiempo real los efectos de los anestésicos sobre el cerebro. Este artículo clásico de Purdon y Brown plantea un cambio de paradigma en el monitoreo anestésico: pasar de confiar exclusivamente en índices numéricos derivados del EEG a aprender a interpretar directamente el electroencefalograma y su espectrograma. Los autores muestran cómo distintos anestésicos generan estados cerebrales específicos y reconocibles, visibles como patrones característicos en el EEG, que no siempre son bien representados por los monitores de “profundidad anestésica”.
Este artículo, proveniente de la medicina humana, ofrece una base conceptual sólida que resulta de gran utilidad para quienes deseen iniciarse en el neuromonitoreo anestésico en medicina veterinaria, ya que permite comprender cómo agentes como el propofol, la dexmedetomidina o la ketamina modifican la actividad cerebral. El espectrograma se presenta como una herramienta fundamental para visualizar la dinámica cerebral en el tiempo, optimizar la titulación anestésica y avanzar hacia una anestesia más individualizada, segura y basada en la neurofisiología.
